MARÍA LUISA ESCOBAR


                                               MARÍA LUISA ESCOBAR

María Luisa González Gragirena nació en la ciudad de Valencia en el año 1898. Era hija de Enrique González Olivo y María Gragirena Mijares. A los cinco años ingresó al Colegio de Lourdes de las Hermanas Francesas, donde inició los estudios de piano. 

A los seis años compuso su primera canción que ella tituló “Blanca, la niña Angélica”. A los ocho años viajó con sus padres a Curazao y fue internada en el Colegio de Welgelegem. Allí estudió francés, inglés, piano, violín y composición con profesores especializados y terminó su bachillerato a los catorce años de edad. 

Viajó a París, donde perfeccionó sus estudios de piano, canto y composición bajo la dirección musical del profesor Roger Ducasse. Regresó a Valencia dos años después y a los dieciséis años compuso su primer ensayo de teatro musical, en colaboración con el compositor Juan Vicente Lecuna y la poeta Olga Capriles. Fue una comedia musical con libreto de ésta, y la obra se estrenó con la actuación de sus propios autores como intérpretes principales.

En 1918 se enamoró y contrajo matrimonio con un joven alemán, Federico Wolf, bien parecido y emprendedor, quien había llegado a Venezuela a los veintitrés años invitado por su tía Augusta Vergämel de Wolf y se radicó en Puerto Cabello. La tía Augusta fundó la primera tipografía que existió en Caracas en la esquina de Pajaritos. Tuvieron tres hijos, Waldemar, Irma e Iván. Siendo ambos de carácter recio, se divorciaron a los pocos años. María Luisa era voluntariosa e indomable y continuó con su dedicación a la música y a la lectura. Años más tarde contrajo nuevas nupcias con el violinista José Antonio Escobar Saluzzo, un joven perteneciente al Cuarteto de Cámara Ríos Reina. De este matrimonio nació su cuarto hijo, Toney. Vivían en La Pastora, en Caracas. 

María Luisa reunió en su casa a un grupo de mujeres con el objeto de constituir una Junta que habría de llevar adelante la fundación de un Centro de Cultura, Arte y Ciencia, y así fue como el 31 de abril de 1931 se fundó el Ateneo de Caracas, aunque su instalación formal se realizó el 8 de agosto de 1931, siendo padrinos de este acto Pedro Antonio Ríos Reina y Eva Monfolfi, quienes prestaron un gran apoyo al Ateneo de Caracas.

En 1941 se estrenó en el teatro Municipal de Caracas su primera obra de teatro lírico, “Orquídeas Azules”, con música de María Luisa escobar y letra de la escritora venezolana Lucila Palacios. Fue un gran éxito de taquilla y generó muy buenas críticas. En ese mismo escenario estrenó María Luisa Escobar años más tarde, “La Princesa Girasol”. María Luisa dedicó mucho tiempo a la investigación de las leyendas indígenas, y de esa pasión surgieron varias de sus obras musicales, entre ellas su conocido coreo-drama musical “Guaicaipuro”, obra de carácter sinfónico, protagonizado por el valiente y heroico Cacique. Esta obra fue presentada con motivo de los Juegos Olímpicos Bolivarianos y recibió elogios de la crítica nacional y extranjera. 

En el año 1942 María Luisa viajó a Bogotá y permaneció durante un año en esta ciudad con una brillante actuación artística en teatros, centros culturales y en programas radiales. 

Escribió numerosas canciones, baladas, aires regionales venezolanos, operetas y dramas musicales. Su famosa canción “Desesperanza” fue grabada por el tenor venezolano Alfredo Sadel y en 1950 fue seleccionada en Venezuela como “canción del Año”. Es interpretada en Venezuela y en el exterior por conocidos cantantes, entre ellos Ilan Chester, Trino Mora, el grupo Serenata Guayanesa y Josué Hernández.

En su obra destaca el Concierto para piano y orquesta que lleva por título “Vals Sentimental”, el cual fue interpretado por María Luisa en Caracas, Buenos Aires y Nueva York. Recientemente lo interpretó la conocida pianista venezolana Guiomar Narváez en el Teatro Teresa Carreño, acompañada por la Orquesta Sinfónica de Venezuela. El Instituto Vicente Emilio Sojo publicó una edición de lujo de esta magnífica pieza. La partitura original fue donada al Instituto Sojo por los nietos de María Luisa Escobar.

Son casi desconocidos para el público sus Cantos Aborígenes, que recogen leyendas y melodías auténticas del acervo cultural indígena venezolano, algunos de ellos con letra en lenguas indígenas. 

Algunas de sus piezas más divulgadas son: “Naranjas de Valencia”, “Canto Caribe”, obras como “Noche de luna en Altamira”, “Nocturno”, “No puedo olvidarte”, “Ven sin que te detengas”, numerosos valses y melodías, son muy apreciadas por los pianistas internacionales.


María Luisa Escobar falleció en Caracas el día 14 de mayo de 1985, a los ochenta y cinco años de fructífera labor como compositora, intérprete y promotora cultural.

             ¡HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

fuente:wikipedia.org
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