EDUARDO VIII - Duque de Windsor.

EDUARDO VIII :: Monarca britán ico del Siglo XX. 1894-1972

EDUARDO VIII


Rey de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Emperador de la India (20 de enero-11 de diciembre de 1936), tras su abdicación, Duque de Windsor.

Nació el 23 de junio de 1894, en White Lodge (Richmond Park). Cursó estudios en Oxford. Participó en la I Guerra Mundial y durante las décadas de 1920-1930, respaldó proyectos de contenido social.


Al fallecer su padre, fue elevado al trono de Inglaterra como Eduardo VIII. Su decisión de casarse con una mujer divorciada, la estadounidense Wallis Warfield Simpson, derivó en crisis constitucional, por la oposición del primer ministro, Stanley Baldwin, y su gabinete a la opción de un matrimonio morganático. 


Se desencadenó una campaña de prensa contra el rey, 

y él, replicó acudiendo a la ley fundamental de todo ciudadano británico de poder casarse y tener hijos. Abdicó en favor de su hermano, el duque de York, que se convirtió en Jorge VI. Eduardo recibió el título de duque de Windsor y se casó con Wallis Simpson en junio de 1937.

Durante la II Guerra Mundial, el duque fue General de División en las Fuerzas Expedicionarias Británicas y gobernador de las islas Bahamas desde 1940 hasta 1945. Después de la guerra, vivió como ciudadano británico, principalmente en Estados Unidos y en Francia. El duque escribió A King's Story (1951), que fue llevada al cine en 1967, y Windsor Revisited (1960). Murió el 28 de mayo de 1972 en París. 

En diciembre de 1996, el gobierno británico reconoció las simpatías nazis del duque de Windsor, que ya habían sido puestas de manifiesto poco después de su abdicación en 1936.




HONOR A QUIEN HONOR MERECE



DOCUMENTOS SONOROS DE LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY


®



On the Depression
 

On January 27,1932
Compilación, Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
"José Guillermo Carrillo"
Caracas. Venezuela

Fotografía
Nelson Naveda
22 de septiembre de 2006


Abdication of Edward VIII
 

On December 11, 1936
Compilación, Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
"José Guillermo Carrillo"
Caracas. Venezuela
Fotografía
Nelson Naveda
22 de septiembre de 2006

Edward VIII

Text
At long last I am able to say a few words of my own. I have never wanted to withhold anything, but until now it has not been constitutionally possible for me to speak.
A few hours ago I discharged my last duty as King and Emperor, and now that I have been succeeded by my brother, the Duke of York, my first words must be to declare my allegiance to him. This I do with all my heart.
You all know the reasons which have impelled me to renounce the throne. But I want you to understand that in making up my mind I did not forget the country or the empire, which, as Prince of Wales and lately as King, I have for twenty-five years tried to serve.
But you must believe me when I tell you that I have found it impossible to carry the heavy burden of responsibility and to discharge my duties as King as I would wish to do without the help and support of the woman I love.
And I want you to know that the decision I have made has been mine and mine alone. This was a thing I had to judge entirely for myself. The other person most nearly concerned has tried up to the last to persuade me to take a different course.
I have made this, the most serious decision of my life, only upon the single thought of what would, in the end, be best for all.
This decision has been made less difficult to me by the sure knowledge that my brother, with his long training in the public affairs of this country and with his fine qualities, will be able to take my place forthwith without interruption or injury to the life and progress of the empire. And he has one matchless blessing, enjoyed by so many of you, and not bestowed on me -- a happy home with his wife and children.
During these hard days I have been comforted by her majesty my mother and by my family. The ministers of the crown, and in particular, Mr. Baldwin, the Prime Minister, have always treated me with full consideration. There has never been any constitutional difference between me and them, and between me and Parliament. Bred in the constitutional tradition by my father, I should never have allowed any such issue to arise.
Ever since I was Prince of Wales, and later on when I occupied the throne, I have been treated with the greatest kindness by all classes of the people wherever I have lived or journeyed throughout the empire. For that I am very grateful.
I now quit altogether public affairs and I lay down my burden. It may be some time before I return to my native land, but I shall always follow the fortunes of the British race and empire with profound interest, and if at any time in the future I can be found of service to his majesty in a private station, I shall not fail.
And now, we all have a new King. I wish him and you, his people, happiness and prosperity with all my heart. God bless you all! God save the King!
Edward VIII - December 11, 1936

Texto
Tras larga espera, puedo al fin hacer una breve declaración auténtica mente personal. No he pretendido ocultar nada, pero por respeto a la Constitución, hasta ahora no me ha sido posible hablar. 
Hace apenas unas horas cumplí mis últimos deberes como Rey y Emperador, y ahora que he sido sucedido por mi hermano, el duque de York, mis primeras palabras han de ser para proclamar mi fidelidad hacia él. Así lo hago con todo mi corazón. 
Todos vosotros conocéis las razones que me han inducido a renunciar al trono. Quisiera haceros comprender que, al tomar esta resolución, no he olvidado en absoluto al país o al Imperio, a los cuales, primero como príncipe de Gales y más tarde como Rey, he dedicado veinticinco años de servicio. 
Pero, podéis creerme si os digo que me ha resultado imposible soportar la pesada carga de la responsabilidad, y desempeñar mis funciones como Rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo.
Deseo, asimismo, que sepáis que la decisión ha sido mía y sólo mía. Era una cuestión sobre la que debía juzgar únicamente por mí mismo. La otra persona afectada de modo directo ha intentado, hasta el último momento, persuadirme en el sentido contrario.
 
He tomado esta decisión, la más grave de mi vida, con la sola preocupación de dilucidar qué sería, el último extremo, lo más apropiado para todos. Ha sido menos difícil adoptar una determinación gracias al pleno convencimiento por mi parte de que mi hermano, con su amplia experiencia en los asuntos públicos de este país, y sus magníficas cualidades, se halla en condiciones de ocupar mi puesto, de ahora en adelante, sin afectar ni paralizar en forma alguna la vida y el progreso del Imperio. Además, él posee una bendición que tantos de vosotros compartís, y que a mí no me ha sido concedida: un hogar feliz con su esposa y sus hijas. 
Durante estos penosos días, he sido confortado por el afecto de Su Majestad, mi madre, y de toda mi familia. Los ministros de la Corona, y en particular el primer ministro, el señor Baldwin, me han mostrado en todo momento la mayor consideración. Jamás ha existido entre ellos y yo, o entre el Parlamento y yo, la menor discrepancia en lo relativo a la Constitución. Educado por mi padre en la tradición constitucional, nunca hubiera permitido que tal cosa sucediera. 
Desde que recibí el título de príncipe de Gales, y más tarde cuando ocupé el trono, he sido tratado con el mayor cariño por todos los estamentos del pueblo, en cualquier lugar del Imperio donde he vivido o por el que haya viajado. Y siento por ello un inmenso agradecimiento.
Ahora me retiro de los asuntos públicos, y dejo a un lado mi carga. Quizá pase algún tiempo antes de que regrese a mi tierra natal, pero siempre seguiré los destinos de la raza y el Imperio británicos con el mayor interés; y si en algún momento del futuro puedo ser útil a Su Majestad desde un puesto anónimo, no le decepcionaré. Y ahora, todos tenemos un nuevo Rey. Desde lo más profundo de mi corazón le deseo a él y a vosotros, su pueblo, la mayor felicidad y prosperidad.
¡Dios os bendiga! ¡Dios salve al Rey!
Edward VIII - 11 de diciembre de 1936









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