MARTÍN DE UGALDE

                        MARTÍN DE UGALDE

1997. Mención de honor del premio de periodismo Ricardo Arregi.Martín de Ugalde (Andoain 1921) es, sin duda, una de las figuras más relevantes del ámbito cultural vasco de la segunda mitad del siglo XX. 

  Su vida ha estado marcada por el exilio, por un exilio reiterado que en buena medida ha ido delineando su concepción del mundo haciendo de él un hombre especialmente sensible y atento a cualquier realidad y problemática humanas. 

  Desde 1947 hasta el año 1969 vivió en Venezuela y es aquí precisamente donde se fue forjando como periodista y escritor. Primero haciendo reportajes y entrevistas para diversos diarios y revistas (Élite, Nosotros, El Nacional, etc.) y, poco más tarde, comenzando a publicar sus primeros cuentos. 

  • De esta época son los libros de reportajes: 
  • Imágenes de la Semana Santa en Venezuela (1956) o 
  • Cuando los peces mueren de sed (1963) y los libros de cuentos 
  • Un real de sueño sobre un andamio (1957), 
  • La semilla vieja (1958) y 
  • Las manos grandes de la niebla (1967). Simultáneamente a esta obra escrita en castellano escribe en euskera, lengua que nunca olvida, obras como Ilzaileak (1961), Ama gaxo dago (1964) o Umeentzako kontuak (1966). Esta labor la compagina trabajando sin descanso en el Centro Vasco de Caracas realizando diversas actividades: fue Presidente fundador de Eusko-Gaztedi, Presidente del Centro Vasco y de la Junta Extra-Territorial del Partido Nacionalista Vasco y director de publicaciones como Euzkadi y Eusko-Gaztedi.


 No es de extrañar, por tanto, que si toda su experiencia vital ha estado marcada por el exilio, sea la libertad, el ansia de libertad, uno de los elementos fundamentales que ha vertebrado la mayor parte de su obra como escritor, de su pensamiento político y de su acción social.

“La libertad, libertad ante todo, verdadera libertad. Que cada cual se desarrolle como él es y todos nos entenderemos. La unión fecunda es la unión espontánea, la del libre agrupamiento de los pueblos”

 La libertad como prioridad, como fundamento de la existencia, conlleva otros valores como son el respeto a los demás, la tolerancia, el derecho a las diferencias o la búsqueda de la justicia y de la dignidad humanas, que se han convertido en “leitmotiv” recurrentes en todo el quehacer cultural de Martín de Ugalde y muy en concreto en su trayectoria de escritor. 

 El deseo de libertad propia supone de forma paralela la libertad de los demás, pues en la práctica nuestra libertad depende en buena medida de la de los otros y viceversa. De esta manera, el compromiso con el prójimo, con sus circunstancias, deviene en una necesidad ineludible y adquirimos la responsabilidad de actuar desde una conciencia social y desde una percepción constante que nos hace sentir la presencia del otro en nosotros mismos.

  • Los cuentos que Ugalde escribe en Venezuela, por ejemplo, son un claro exponente de literatura comprometida, encaminada a denunciar situaciones de injusticia social, principalmente en torno a temas como
  • La xenofobia, 
  • La explotación laboral, 
  • La marginación a la que son sometidos los inmigrantes, 
  • La discriminatoria repartición de la riqueza, etc. En el fondo de la mayor parte de estos relatos subyace una denuncia más o menos explícita hacia cualquier tipo de opresión y una reivindicación de la libertad como elemento básico irrenunciable de dignificación de la persona.
  • En su obra aparecen personajes humildes, problemáticos, desvalidos y sufrientes, que se debaten en una continua lucha por la consecución de una vida más humana, y para con quienes de alguna manera se exige comprensión y solidaridad.


  Desde un punto de vista político, Martín de Ugalde siempre ha propuesto un nacionalismo integrador, moderno, partiendo de un convencimiento profundo de que nadie sobra.
Sus experiencias vitales le han hecho ser un gran conocedor de la esencia humana y de sus necesidades y le han llevado a descubrir que bajo las diferencias ideológicas, culturales o étnicas, todos deberíamos compartir en el fondo unos valores básicos, una ética común, que nos permitieran cada vez ser más humanos. 

 Asimismo, su ideario social, caracterizado por las actitudes de servicio, de solidaridad, de cooperación, como fórmulas para gestionar los conflictos y equilibrar intereses, siempre ha estado presente en su discurso público. Igualmente, sus textos más significativos en los géneros del reportaje, el ensayo, la entrevista o la historia están motivados por un constante intento de construcción de la realidad e indagación en aquellos valores que puedan hacernos a todos más libres y así avanzar hacia un pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos. 

 Transmitiendo la idea una vez más de que sólo desde la aceptación de la diversidad de opiniones y de su vertebración en libertad es posible generar una convivencia en paz y progreso. 

...Está convencido de que: la realidad no es unidimensional, no es unívoca, y nadie puede erigirse en poseedor absoluto de la verdad. La vida es vista por Martín de Ugalde como un proceso dinámico en el que todo ser humano tiene cabida, un proceso en constante construcción que necesita del intercambio y de la multiplicidad de perspectivas para su enriquecimiento y vitalidad. 

Martín de Ugalde, en fin, tanto por el carácter de su obra como por su coherencia ideológica e integridad ética personal, pensamos que puede convertirse en un referente válido para las generaciones venideras. En una sociedad cada vez más dominada por la intransigencia, por el egoísmo y por el afán de poder, su vida y sus escritos son un claro exponente de humildad y humanidad ejemplares.    Iñaki BETI SÁEZ, Universidad de Deuste

!HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!


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