NESTOR ZAVARCE****

NÉSTOR ZAVARCE

         


           Néstor Jesús Zavarce Sierralta  nace en la población de Jadacaquiva, Península de Paraguaná, estado Falcón, el 09 de abril de 1936.

 Su padre era descendiente de Juan Crisóstomo Falcón Zavarce, presidente de Venezuela entre 1863 y 1868 también  nacido en Jadacaquiva.

 Cuando todavía era un bebé de meses, su familia, -compuesta por sus padres y once hijos, entre los cuales Néstor era, exactamente, el de en medio- se mudó a La Silsa, en la parte alta de Catia, en Caracas. 

  En 1949, cuando la radio en Venezuela tenía 23 años, -y Néstor Zavarce, 13-, éste, se hizo asiduo a un programa infantil para aficionados de la Radiodifusora Venezuela, la tercera emisora fundada en el país, ubicada en la esquina de Cipreses, frente al Teatro Nacional. Ahí hacía un poquito de todo y por sus “actividades artísticas le pagaban un fuerte y un paquete de galletas. 

 Por esos días, por su iniciativa y sin que nadie lo estimulara, se presentó en la audición donde se escogería al actor que interpretaría a Juan, el jovencísimo grumete de La balandra Isabel llegó esta tarde (Carlos Hugo Christensen, 1950, Bolívar Films). No solo obtuvo el papel, sino que, al estreno de la película basada en el relato de Guillermo Meneses, se codea con profesionales consagrados como Arturo de Córdova, Virginia Luque, Tomás Henríquez, Juana Sujo y Juan Corona.  Fue reconocido como “Niño Prodigio del Cine Venezolano”, entrevistado por los grandes del periodismo de la época, como el maestro Arístides Bastidas, objeto de premios y el aplauso del país. La balandra Isabel… obtuvo el premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Cannes (1951), lo que contribuyó a convertirla en un clásico latinoamericano y por décadas fue el título más exhibido de nuestra cinematografía.

 Muy pronto, Zavarce marchó a Buenos Aires, donde filmó Amanecer a la vida (Fernando Cortés, 1950), junto a la mexicana Susana Guízar; Si muero antes de despertar (Christensen, 1952); Paraíso robado (Arturo Pimentel, 1952) y Armiño negro (1953), filmada en parte, en las ruinas de Machu Pichu. Estos contratos le dieron a Zavarce, aún menor de edad, una categoría de actor internacional de cine que solo habían tenido otros dos venezolanos, -adultos, por cierto-, Tito Coral, quien había hecho carrera en Hollywood en los años 30, y Rafael Lanzetta, en el cine mexicano, en los 40.

  Entre uno y otro rodaje, regresaba a Caracas por temporadas para tomar parte en los inicios de la televisión venezolana y actuaría en varias telenovelas como actor juvenil (para lo que debía luchar con el acento porteño que había adquirido en sus correrías argentinas). El hecho de que Zavarce estuviera entre los actores que hicieron los primeros dramáticos, en espacios experimentales que se transmitían en vivo desde la Televisora Nacional (YVKATV-5), cuya señal de prueba llegó a las pocas pantallas que había en noviembre de 1952, le da la categoría pionero de la televisión venezolana. Ni más ni menos.

 A mediados de la década de los 50, obtuvo una beca del Gobierno para hacer estudios universitarios y decidió hacerlos en el Teatro Experimental de la Universidad de Chile y el Conservatorio Nacional de Arte Dramático (1956-1959). De allí, seguiría a Buenos Aires, donde continuó su formación superior.

Mocedades

En Chogüí se convirtió

  En 1959, cuando se desempeñaba como actor de telenovelas en Televisa, esta planta le pidió que animara un evento en Charallave. Zavarce se adelantó en su propio carro y, como el autobús donde viajaban sus compañeros se accidentó y retrasó, él tuvo que entretener al público por interminables minutos… No hallando más qué hacer, dijo al micrófono que, si querían, podía cantar. Jamás lo había hecho en público (con excepción de los tiempos de extrema audacia cuando era artista infantil en la radio). 

 El público coreóque cante, que cante” y así lo hizo, acompañado del Conjunto de los Hermanos Oropeza.  Posteriormente, el director del grupo, Oswaldo Oropeza, lo llama para proponerle una grabación, que sería unos días después en los estudios Fidelis, en la urbanización Los Rosales. Al día siguiente, Oropeza lo llamó otra vez para anunciarle que el Palacio de la Música les había ofrecido un contrato para hacer dos discos. El primero tendría un nombre de título noticioso: Néstor Zavarce canta.

 Entre las canciones que grabarían, Zavarce recordó uno que había escuchado, en Buenos Aires, de su autor, el músico Guillermo Breer, conocido como ‘Pitaguá’, cuya partitura conservaba por haber cantado la pieza al piano con el compositor. Era “El pájaro chogüí”, que salió en 1960.

 Solo en Venezuela vendió 140.000 copias en los primeros tres meses; y no pasaría mucho tiempo para que la suma llegara a un millón en el mundo. Dos años antes de que los Beatles grabaran su primer disco, en Venezuela un muchacho cachetón ponía a las pavas de entonces a delirar.  Días después, en los Estados Unidos se publicó un artículo en inglés titulado: “Songbird” que ocupó media página en la edición latinoamericana de Time, el 5 de septiembre de 1960».

  Llegó a ser tanta su fama y popularidad que, entre 1960 y 1961, Zavarce conformó, con Lila Morillo y Héctor Cabrera, titanes indiscutibles, la trinidad de los los cantantes venezolanos con mayores ventas de discos en el patio; y se la pasaba compartiendo tarima con el otro ídolo de la época, Alfredo Sadel. 

Hasta Esmeralda

  FUE  seleccionado nuevamente para participar en la obra televisiva de Fiallo, Esmeralda, la telenovela que la lanzaría al mercado internacional. Néstor sería el actor en representar, por primera vez, al peón Adrián Lucero. [… Esmeralda fue la primera telenovela venezolana transmitida en el exterior. Desde entonces, Venezuela se convertiría en una importante plaza en la producción de telenovelas. 

 Después de Esmeralda, Zavarce actuó en otras telenovelas escritas por Delia Fiallo: María Teresa (1972); Peregrina (1973); y Una muchacha llamada milagros (1974). Y luego... algo se quebró dentro de él. Se alejó del espectáculo. Nadie sabe por qué. Se desencantó. 

  Sería diputado, por Acción Democrática, en dos periodos. Fue director del Poliedro de Caracas, gerente de Ventas de la Cadena Radial Rumbos y gerente de Ventas de la Cadena Éxitos 1090, entre otros cargos.

 En los últimos años sufrió una prolongada depresión. Se había divorciado cuatro veces. Los amigos fueron muriendo o lo fueron olvidando, con escasas excepciones.

 La vida había pasado. Murió en Caracas, el 27 de agosto de 2010. Fuente: Milagros Socorro.


                        !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

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