ISAÍAS, EL PROFETA

                                                                       ISAÍAS, EL PROFETA


Isaías (en hebreo, יְשַׁעְיָהוּ‎, Yəšaʻyahū, "salva Yahw") fue uno de los cuatro profetas mayores del Antiguo Testamento (junto con Jeremías, Ezequiel y Daniel). Su vida y obra se relatan en el Libro de Isaías que se desarrolla en Babilonia durante el siglo VIII a.C., el cual parece ser su autobiografía.​


Isaías tuvo lugar en el Reino de Judá durante las monarquías de Uzías, Jotán, Acaz, Ezequías y Manasés.​ Profetizó durante la crisis causada por la expansión del Imperio asirio.


Isaías nació probablemente en Jerusalén hacia 765 a.C. y fue asesinado (aserrado), según se cree, por el rey Manasés en 695 a.C.​ Según la tradición talmúdica, Isaías posiblemente fue primo de Ozías y pariente de los reyes contemporáneos de Judá.


   Isaías fue un estadista, asesor de reyes, poeta, orador y escritor, hijo de Amoz (no confundir con el profeta Amós) y se le considera uno de los profetas mayores hebreos, fue llamado "el príncipe de los profetas" valorándosele, fundamentalmente, por las escrituras que legó a su nación y a las subsecuentes generaciones de su pueblo elegido.

 Tuvo dos hijos, cuyos nombres fueron proféticamente significativos, Sear-jasub (un remanente volverá) ​ y Maher-salal-hasbaz (el despojo se apresura), comenta que él y sus hijos son presagios para Israel. A su esposa la llamaban "la profetisa". ​

  El ministerio profético de Isaías llegó a durar casi medio siglo, desde fines del gobierno de Azarías, rey de Judá, hasta los tiempos del monarca Manasés. Según los libros apócrifos Vida de los Profetas (1,1) y Ascensión de Isaías (5,11-14), el profeta murió aserrado (partido) durante la persecución provocada por el rey Manasés; a ello la Biblia también parece referirse.

  Isaías fue un firme opositor a la política de alianza de los reyes de Judá con los imperios extranjeros y llamó a confiar en la Alianza con Jehová. Se opuso al protectorado de Asiria que el rey Acaz propició para enfrentarse con el norteño Reino de Israel y aquel de Damasco. El rey Ezequías quiso contrarrestar la hegemonía asiria, aliándose con Egipto, oponiéndose Isaías también a ello, pero cuando las tropas asirias de Senaquerib sitiaron Jerusalén, Isaías apoyó la resistencia y anunció la ayuda de Jehová: la ciudad se salvó.

 La obra de Isaías muestra que era un gran poeta, con estilo brillante, precisión, composición armoniosa e imágenes novedosas. Académicos y críticos coinciden en que fue el autor de los capítulos 1 a 12, 15 a 24 y 33 a 35 del Libro de Isaías, en tanto que la autoría del resto del libro es aún tema de debate. Los capítulos 36 a 39, que están escritos en tercera persona, fueron aparentemente escritos por sus discípulos.

 La segunda parte del Libro de Isaías, conocida como Libro de la Consolación de Israel (capítulos 44-55), es muy diferente a la primera y no nombra en ninguna parte a Isaías. El escenario de estos capítulos finales supone que Jerusalén ha sido asolada, el pueblo judío está cautivo en Babilonia y Ciro ya es rey de Persia, quien conquistará Babilonia y liberará a los hebreos. El estilo del texto es más oratorio y hasta repetitivo. El contenido registra una mayor elaboración teológica. Es entonces probable que estos capítulos finales sean obra de un autor anónimo al final del destierro, después de 560 a. E.C.​

Exégetas y estudiosos recalcan sin embargo, que las dos partes del libro de Isaías están unidas por su visión mesiánica:

  • En los capítulos 6 a 12 se anuncia el nacimiento del Emanuel, significando en hebreo este nombre "Dios con nosotros" (Isaías).​
  • En la segunda parte (Isaías 42,1-7;49,1-9;50,4-9;52,13;53,12) se presentan los Cánticos del Siervo de Yhwh, seguidor perfecto de Dios que con plena fe sufre para expiar los pecados de su pueblo y es glorificado.

 El cristianismo estima que el Libro de Isaías anunció el nacimiento, sacrificio y gloria de Jesús y además, el alcance universal de la salvación por lo que se considera en algunas ocasiones como el "Príncipe de los Profetas".

 Según la tradición judeocristiana, Isaías pudo haber muerto como mártir.​ Durante su vida, Isaías enseñó la supremacía, la santidad y el carácter ético del mensaje de Dios.​ Criticó los errores de su pueblo, al que a su vez alentó durante el cautiverio en Mesopotamia, y profetizó asimismo el futuro renacer de Sion y Jerusalén.​

Arqueología

 En febrero del año 2018, la arqueóloga Eilat Mazar anunció que ella y su equipo habían descubierto una pequeña impresión de sello que decía "[perteneciente] a Yesha‘yahu nvy" (que podría leerse "[perteneciente] al profeta Isaías") durante las excavaciones de Ofel, justo al sur del Monte del Templo en Jerusalén.​ 

  Según la propia Eilat Mazar, ambas reconstrucciones son posibles; sin embargo, el hecho de que dicho sello fuese descubierto en una zona muy cercana a la del sello de Ezequías (con quien Isaías tenía una muy cercana relación) hace bien probable que verdaderamente se trate de un sello del profeta. www.wikipedia.org

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