CIPRIANO J DOMÍNGUEZ

                                                  CIPRIANO J DOMÍNGUEZ

Cipriano J. Domínguez figura fundamental de la Primera Arquitectura Moderna en Venezuela. El arquitecto de las torres de El Silencio, el edificio símbolo de la ciudad.

Fue Premio Nacional de Arquitectura en 1990 y uno de los más intensos integrantes de la generación de ingenieros/arquitectos que a partir de los años treinta introdujeron el Movimiento Moderno en Venezuela.

Nació el 12 de Enero de 1904, e hizo sus primeros estudios en el College Français y en el Colegio Salesiano de Caracas. Habiéndose graduado de Ingeniero Civil y Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1928, hizo, gracias a su amistad con Luis Eduardo Chataing, su primer contacto e incursiones arquitectónicas en el estudio de Alejandro Chataing. 

Pronto decidió viajar a París para hacerse un aprendiz directo de la ciudad, de su arte y de su arquitectura. Así fue como se convirtió en el autodidacta cultivado y selectivo, en el estudiante solitario ávido de bellos edificios y espacios urbanos, y pasó a ser un aficionado de la cultura urbana y arquitectónica francesa, de toda ella, desde la clásica hasta la más vanguardista. Lo cual no hizo sino caracterizar y enriquecer su obra.

En 1934 regresa a Caracas para establecer su propia práctica profesional y se hace, como sus contemporáneos tambien recién llegados del extranjero, ingeniero a la orden del Ministerio de Obras Públicas. Un ingeniero ciertamente de marcadas preocupaciones arquitectónicas: de inmediato, da una charla en el Colegio de Ingenieros de Venezuela, que hoy es histórica, sobre los famosos Cinco Puntos de la Arquitectura de Le Corbusier, pero donde también menciona a Otto Wagner, a Adolf Loos, a Walter Gropius, a Freyssinet, a Auguste Perret. 

Ese día inicia su intervención citando -significativamente- unas palabras de Le Corbusier, que anticipan lo que será el espíritu de su propia obra arquitectónica: "Soy arquitecto y urbanista: HAGO PLANOS. Mi temperamento me precipita en el placer del descubrimiento. El movimiento, el desarrollo, la alegría del vivir, el mecanismo mismo de la vida son mi pasión... Hago los planos de una ciudad contemporánea".

Arquitecto y urbanista ya lo era mucho antes del año 55, cuando se gradúa formalmente de arquitecto en la UCV. Para entonces ya había sido nada menos que fundador tanto de la Escuela de Arquitectura en la Facultad de Ingeniería de esa misma universidad, como de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1945), y llevaba ya varios años enseñando como Profesor de Composición Arquitectónica y como Profesor Titular de Teoría de la Arquitectura y de Dibujo Arquitectónico. 

Desde 1936, al servicio del MOP, diseñó y construyó una saga de blancos, sinceros, generosos, limpios y hermosos edificios modernos, que se cuentan entre los mejores que tenemos de esa época. Entre ellos muchos liceos, como el Caracas (Instituto Pedagógico), el Fermín Toro, el Libertador de Mérida, el de Barquisimeto y el de Cumaná, y algunos grupos escolares y pequeños terminales aéreos, todos de un delicioso mèlange entre los ismos más inesperados de la avantgarde europea, soslayando circunstancial mente el Art Déco.

Entre el año 1947 al 55, es Miembro de la Delegación que representa a Venezuela en varios Congresos Panamericanos de Arquitectos, y preside la Comisión Nacional de Urbanismo, de la cual había sido miembro desde el 43. Su labor profesional es pionera y activa en todos los campos. "Algo nuevo y enorme en sus consecuencias se avecina, un mundo nuevo surge…” 

Pero su actividad crucial fue en el Centro Simón Bolívar. Allí entró a trabajar hacia 1948, escogido especialmente entre los arquitectos de la Comisión de Urbanismo y llamado para hacer el proyecto de arquitectura que continuará hacia el este la Avenida Bolívar. Aunque el diseño urbano ya había sido establecido por la misma comisión, siguiendo las ideas del urbanista francés Maurice Rotival y las líneas urbanas que dictaba el recién concluido conjunto El Silencio; Domínguez es el único autor de la arquitectura del edificio. 

De su expresión arquitectónica, de su delicada volumetría, de sus articulaciones, de su acertada paleta de materiales, del detallado, de sus espacios. Siendo gerente y luego presidente del propio Centro Simón Bolívar, entre el 54 y el 58, año en que se culminó brillantemente la construcción del monumental conjunto urbano y arquitectónico, demostró también que era capaz de gerenciar con éxito la verdadera proeza que esa obra constituyó para la época.


Cuando el Instituto de Arquitectura Urbana hizo en 1985 el también histórico ciclo de homenajes a ese grupo de hombres llamado "Encuentros con la Arquitectura", en los propios espacios de la Primera Arquitectura Moderna de Caracas, se celebró el primer y único acto en todos esos años para reconocer a la arquitectura de Cipriano Domínguez y al Centro Simón Bolívar. Entonces, junto a Juan Andrés Vegas, Leopoldo Martínez, Gustavo Ferrero, William Niño y Carlos Gómez de Llarena.

Esta es una de sus obras representativas importantes que tiene mucho rasgos arquitectonico del estilo internaconal como lo son:
  • El hecho de que hace énfasis en lo ortogonal. 
  • La implementación de superficies lisas. 
  • Usa superficies pulidas. 
  • Carencias de ornamento. 


 LICEO CARACAS (1940).

“El encauzamiento y la orientación en materia educacional en el País hacia un plan de acción enteramente renovado y acusador de más amplias perspectivas, es algo que se revela sin esfuerzos, a la simple vista, luego de haber realizado un simple análisis en el nuevo panorama de la Venezuela de hoy. Y en esta obra de tan efectivos resultados, no sólo contribuye el organismo llamado a efectuar esta labor, sino que de la misma manera, otros sectores Ejecutivos igualmente ejercen su acción y dejan ver los resultados francamente halagadores de esperanzadas proyecciones en materia educativa para un futuro no distante en el país.

"A la obra que realiza el Ministerio de Educación Nacional, ha venido a colaborar en una forma efectiva el Ministerio de Obras Públicas, ya que a este Despacho le corresponde la construcción de los diversos establecimientos destinados para el asiento, no solo de las diversas oficinas y dependencias del Despacho de Educación, sino de todos los edificios destinados para el funcionamiento de Colegios, Escuelas y demás institutos educacionales que han venido siendo decretados, construidos y puestos al servicio tanto en la capital como en diversos sitios del interior del País."..

Y entre los edificios que cabe mencionar de una manera muy especial, debido a su magnífica construcción, a su excelente distribución interior, y más que todo, a los fines importantes para el que será destinado, está en la Avenida “El Paraíso”, el edificio destinado para que allí tenga su asiento el Liceo Caracas.
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                !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

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