RUTH ETTING

                                                               RUTH ETTING

Los primeros años de vida de Ruth Etting, fueron en la ciudad de David, Nebraska, de manera estable económica y emocionalmente; pero, a la muerte de su madre, Winifred Kleinhan,  a los 5 años, Ruth  su vida experimentó un cambio radical, porque a partir de esa época Alfred Scenario, su padre, se desatendió de sus responsabilidades con la pequeña, traspasándolas a George y Hannah Scenario, abuelos de la pequeña Ruth.

La inclinación artística de Ruth se la inspiró George Scenario, su abuelo, quien a parte de sus intereses propiamente económicos en la localidad de David, tenía simpatías por las atracciones relacionadas con las artes escénicas. Ruth sublimó a su abuelo, George, que era propietario y gerente de la “Scenario Roller Mills”. En su juventud, según propia confesión, Ruth jamás cantó fuera del coro de la iglesia congregacional de David. “Canté en un alto, soprano chirriante, -expresa- para esa época, mi voz no sonaba terrible, pero no sabía que podía cantar en cualquier otra variedad”.

A principios de los años 1920, Ruth comenzó a alejarse de su trabajo como diseñadora para presentarse como corista en los jardines del Marigold. En esos primeros tiempos, Ruth Etting, pasó de corista a cantante profesional, actuando no sólo en el Marigold Gardens, sino que, además, se presentaba en el Rainbow Gardens y en la Sala Terraza del Hotel Morrison, en Chicago. En pleno tiempo de lo que se denominó en los Estados Unidos “la era de la prohibición”, Chicago, al igual que Nueva York y otras importantes ciudades de ese país, fueron flageladas por la delincuencia organizada. 

Con este escenario la joven Ruth se vinculó a Martin Snyder, conocido como “Moe the Gimp “quien desde los años 20s, actuaba como cabeza visible de una de las más temibles organizaciones delictuales de ese turbulento período. Esta unión lanzó definitivamente a la cantante al estrellato. Snyder era de la opinión de que su talento comercial y las relaciones que poseía inclinaban al éxito artístico a la vedette. 

En 1924, Ruth Etting participaba como una vocalista de primera magnitud a través de la estación de radio KYW, regentada por los propietarios del prestigioso “Chicago Herald-Star”. Después, se presentó con igual éxito en Omaha, Kansas City, St. Louis y Minneapolis. Obaservada por los scouts de la Columbia Records, fue firmada en 1925, comenzando una fructífera y extensa carrera discográfica que produjo una gran cantidad de temas, entre los que se incluyen:

Ten Cents A Dance; Button Up Your Overcoat; Funny, Dear, What Love Can Do; But I Do, You Know I Do!; Mean To Me; I'm Yours; If I Could Be With You One Hour Tonight; Don't Tell Him What Happened To Me; Body And Soul; Sam, The Old Accordion Man; Dancing With Tears In My Eyes; Hello, Baby; What Wouldn't I Do For That Man!; Could I? I Certainly Could; The Kiss Waltz; Shakin' The Blues Away; You're The Cream In My Coffee; Lonesome And Sorry...  

También, Ruth Etting tuvo acertadas actuaciones en la meca del teatro: Broadway: “The Ziegfeld Follies, 1927; “Whoopee!”, 1928; “The nine-Fifteen Revue, 1929, “Simple Simon”, 1930, y “The Ziegfeld Follies, 1931. Después de su corta carrera cinematográfica, Ruth se residenció en California, donde es la atracción de un programa radial que se transmite semanalmente. 

En 1937, se produjo su esperada separación de Martin Snyder, el judío-americano con quien se había desposado en 1922. Este divorcio ocurrió el 30 de noviembre de 1927. Seguidamente se unió al pianista Harry Myrl Alderman a quien Snyder, desquiaciado pasionalmente abofeó, agredió a puñetazos e hirió gravemente, en 1938. 

Martin Snyder, fue encontrado culpable y, después de un año en prisión, fue puesto en libertad. Alderman ese mismo año, el 14 de diciembre contrajo matrimonio con Ruth. El escándalo protagonizado por el triángulo amoroso de Ruth Etting, dio por finalizada su carrera profesional. El pianista y compositor Alderman, falleció a la edad de 61 años.

Ruth Etting fue un insuperable artista, poseedora de una extraordinaria suficiencia creativa. Sus innovaciones como cantante le otorgó un stylings a la música de la época. Sus registros sonoros repletos de simplicidad, fueron elaborados en forma agradable y sencilla. Con dicción y entonación perfecta estas grabaciones se han conservado como ejemplo de lo que debe ser una cantante. La propia Ruth, sobre su forma de canto dejó el siguiente comentario: “Tuve una gran voz. Quiero decir, usted puede escucharme de seguido o por segmentos. Para mí, Sinatra era el rey, pero él prefiere entonar sus melodías suavemente para que usted no pueda escucharlo. Pero, en mis tiempos eso no podía hacerse. Aprendí, en consecuencia a tener en mi voz un tono y un volumen constante”

En Ruth Etting, a veces se compendian menudas improvisaciones vocales, pero en general, ella siempre se comportaba invariable con la partitura. Algunas de las canciones que grabó e inmortalizó aún permanecen en el recuerdo de sus seguidores que se cuentan en todo el mundo por millares. Apartada de los escenarios, Ruth Etting, en 1947 trató de remozar su carrera, a la edad de 50 años. Rudy Vallée la tuvo como invitada a su programa de radio y, después, hizo presentaciones en el “Copacabana” de Nueva York. Este empuje de Ruth para vigorizar su antigua carrera como vocalista fue infructuoso, porque los años habían transcurrido y, ahora, su voz no estaba en su mejor momento.

En 1955, la actriz y cantante Doris Day hizo una excelente personificación de la vida artística y sentimental de Ruth Etting, en el films titulado “Love Me Or Leave Me”. La dirección de la cinta estuvo a cargo del realizador Charles Vidor con música de Percy Faith y George E. Stoll con sobresaliente actuación de James Cagney.“ La película combina los géneros biográfico, dramático, romántico y musical. La interacción entros los personajes se basa en el propio interés, afanes de lucro y de enriquecimiento desmedido. Los sentimientos de ternura, afecto, admiración y respeto, se ven desplazados por comportamientos posesivos y compulsivos, que dan paso a celos, envidias y conductas destructivas. 

La más extraordinaria cantante de los años 20s y 30s, según la experta opinión de Florenz Ziegfeld, se retiró con su esposo, Harry Myrl Alderman a Colorado Spring, Colorado y, después del fallecimiento de éste, el 16 de noviembre de 1966, por 12 años, le sobrevivió. Finalmente, la muerte le llegó el 24 de septiembre de 1978, a la edad de 82 años. www.fundaciónjoseguillermocarrillo


              !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

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