MARCEL, ROCHE DUGAND


   MARCEL ROCHE                            DUGAND
Marcel Roche Dugand nació en la  ciudad de Caracas, Estados Unidos de Venezuela, el 15 de agosto del año  1920 - y murió en la ciudad de Miami, Estados Unidos de Norteamérica, el 03 de mayo de 2003.

Fue un médico y científico venezolano. Fundador y director, entre 1952 y 1958, del Instituto de Investigaciones Médicas, Fundación Luis Roche, en donde se hacía trabajos de investigación sobre anquilostomiasis, el bocio endémico, la diabetes, entre otros. 

Director del Instituto Venezolano de Neurología en Investigaciones Cerebrales (IVNIC), que dio origen al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), del cual fue director durante 10 años. Fundador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT).

Médico, científico, gerente y divulgador de la ciencia, humanista. Fue el hijo mayor del urbanista Luis Roche, cuyos ascendientes habían venido al país a mediados del siglo XIX, y de la dama francesa Beatrice Dugand.

Los primeros años de su infancia transcurren en Caracas y la edad de 9 años es enviado a Francia con sus abuelos paternos, ingresa al College Sainte Croix de Neuilly donde también su padre había estudiado; ya desde esa época, da rienda suelta a su afición por la música, lectura y literatura, publicando con un compañero de estudios una revista mensual Le Vampire; como por su interés por las ciencias naturales creando un herbario con plantas disecadas que le enviaban de Venezuela. 

Termina sus estudios graduándose con honores. Decide estudiar medicina y cuando se preparaba para ingresar al curso preparatorio en la Facultad de Medicina de Paris, su padre previendo el inicio de la segunda guerra mundial, decide en 1938 que continúe sus estudios en Estados Unidos; estudia en el College Saint Joseph’s (Filadelfía) de donde egresa en 1942 con el titulo de Bachelor (en Biología y Química). Luego, ingresa a la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Baltimore, Maryland), donde se gradúa de médico en 1946, ese mismo año, se casa con la pintora María Teresa (Maruja) Rolando de la que enviudó en 1970, y con la cual tuvo cuatro hijos. 

Recién graduado de médico, pasó cuatro años en Estados Unidos, los cuales aprovecha para especializarse e iniciarse en la investigación; entre 1947-1948 se desempeña como Residente Asistente en el Hospital Peter Bent Brigham (Boston, Massachussetts), teniendo como maestros a los doctores George W. Thorn y Samuel Levine, allí se dedica a los estudios clínicos. Luego ingresa como Research Fellow (1948-1950) en la Universidad de Harvard para hacer investigaciones en el laboratorio del Dr. Peter H. Frosham en las áreas de endocrinología, diabetología y nutrición, realizando, junto con varios colegas, sus primeras publicaciones en el New England Journal of Medicine; y luego como investigador voluntario en el Instituto de Salud Pública de Nueva York donde trabaja bajo la supervisión de Hans de Witt Stetten hasta mayo de 1951, año en que regresa a Venezuela.

Empieza a trabajar en el consultorio de Francisco De Venanzi, quien conociera en 1948, en uno de sus visitas al país, entablando una amistad de toda la vida; De Venanzi, también lo acoge en la Cátedra de Fisiopatología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), a la par que ejercía la medicina en el Hospital Vargas; ambos crean el Laboratorio Médico Analítico, el primer paso que llevó a la creación del Instituto de Investigaciones Médicas de la Fundación Luis Roche (FLR) (1952-1958), con Roche y De Venanzi a la cabeza; fue una institución privada de investigación, apoyada por Luis Roche, que agrupó a médicos como Luis Carbonell, Cecilia P. de Coronil, Ruben Coronil, Karl Gaede, Miguel Layrisse, Antonio Sanabria, Maria Enriqueta Tejera de Pérez-Giménez, Jorge Vera y al químico Gabriel Chuchani.

Roche, también se involucra en las actividades de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (ASOVAC) siendo su Secretario General en 1958. En 1953 presenta su tesis doctoral en el UCV, revalidando así su título de médico en Venezuela. Su estancia en la FLR le permite desarrollar un cambio en las investigaciones en las cuales se habían interesado en los Estados Unidos; allí se había ocupado de la fisiología y clínica de la suprarrenal, del estudio de ácido úrico y el metabolismo de la creatina en la gota y la distrofia muscular progresiva mediante el uso del isótopo N15, nitrógeno pesado; enfrentado a la realidad venezolana a mediados de los cincuenta, inicia una serie de investigaciones de carácter básico pero relacionadas con dolencias tropicales venezolanas, utilizando como parte de su metodología el uso de los radioisótopos.

Junto con De Venanzi, investiga, de manera sistemática por primera vez en el país, al bocio endémico, afección prevalente en los Andes venezolanos, que causa una función anormal en la glándula tiroides relacionada con la carencia del yodo en la alimentación, utilizando para la medición yodo radioactivo y determinando que la enfermedad no difería de la que existe en otras áreas
semejantes.

Otra conclusión de sus investigaciones fue la recomendación de yodar la sal para consumo humano, profilaxia que si fue acogida por el gobierno de Colombia, disminuyendo sensiblemente la presencia del bocio; en Venezuela, esa práctica sólo fue puesta en práctica a partir de los ochenta. A la par del bocio endémico, estudia las anemias de las poblaciones rurales, a través del estudio del origen y destino de los glóbulos rojos y el metabolismo férreo y la nutrición en los individuos; desarrolla esta línea de investigación con Miguel Layrisse, Estela DiPrisco y María Enriqueta Tejera de Pérez-Giménez; para ello “marcaron” los glóbulos rojos con cromo radioactivo para determinar la perdida de sangre por la vía intestinal entre los pacientes, así determinar con precisión la magnitud de sangre expoliada en promedio por un solo gusano de anquilostomo; con un método similar pero usando cromo y hierro midieron la cantidad de hierro que era reabsorvido; los métodos usados fueron diseñados por el grupo. 

El estudio de la absorción de hierro fue continuada por Layrisse y Carlos Martínez-Torres cuando se trasladaron al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Al caer la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez en enero de 1958, es llamado por el gobierno cívico militar para hacerse cargo del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), ubicado en Altos de Pipe, que había fundado en 1954 por el médico y biofísico venezolano Humberto Fernández Morán. Encarado a la realidad de una institución todavía a medio construir, que disponía de algunas edificaciones y de equipo científico y técnicos para operarlos, pero que carecía de investigadores a excepción del Dr. Fernández Morán, insta a sus colegas de la FLR a venir al IVNIC, a abrir laboratorios, e iniciar la formación de jóvenes venezolanos como científicos. Ello, aunado al hecho que De Venanzi fue llamado por profesores y estudiantes de la UCV, para encargarse del Rectorado, hace que en la práctica, la FLR desaparezca. 

Así, Layrisse, Chuchani, Carbonell y Gaede acompañaron a Roche en la nueva empresa que dio lugar al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), creado por el gobierno cívico militar encabezado por el doctor Edgar Sanabria el 9 de febrero de 1959. Roche fue nombrado su primer Director (1959-1962), después que el Ejecutivo oyera la opinión de la Asamblea de Investigadores del IVIC, tal como lo establecía el Estatuto de creación. Fue sucesivamente electo y ratificado por los gobiernos de turno en ese cargo durante los períodos de 1962 al 1969. 

Durante ese lapso, Roche junto con sus colegas provenientes de la FLR, otros venezolanos y extranjeros –como Gunnar Svaetichen y Gernold Bergold habían trabajado en el IVNIC- echaron las bases del IVIC, un instituto de investigación, estatal, multidisciplinario (física, matemáticas, químicas, biología y medicina) orientado hacia las ciencias básicas y aplicadas, con responsabilidades de formar personal científico de alto nivel (postgrado), y asesorar tanto al Ejecutivo Nacional como a terceros. 

Hasta entonces los institutos de investigación del Estado, a excepción del IVNIC, habían estado orientados a la aplicación de conocimientos y solventar las demandas perentorias de las necesidades del Ejecutivo en materia de conocimiento. El IVIC marca un hito pues orienta su energía hacia la obtención de conocimiento, capaz de ligarse a las grandes corrientes del pensamiento científico universal; parte de ello, como bien Roche lo expresara años mas tarde, consistió en la capacidad de sus investigadores de publicar sus hallazgos en las revistas científicas internacionales mas prestigiosas de sus campos. Ello en parte se logra por la creación de un escalafón de investigadores, al cual se ingresa una vez que el aspirante a completado su formación científica, por lo general es haber alcanzado el titulo de un doctorado o tener una trayectoria equivalente; el ascenso se hace en base a una evaluación periódica por parte de la Comisión Clasificadora del Instituto que revisa la producción de conocimiento publicados, especialmente. 

Estas directrices establecidas y puestas en práctica desde el primer mandato de Roche frente al IVIC, dio lugar a que se profesionalizara la carrera del investigador científico en el país. De igual manera, tempranamente, Roche auspició la formación de científicos venezolanos en el IVIC, ya a través de un primer entrenamiento en laboratorios de la institución de profesionales universitarios recién egresados y/o con disposición hacia la investigación, para luego ser becados por la institución para terminar sus estudios en el exterior alcanzando un título de doctorado o Ph.D. 

Todas las disciplinas fueron favorecidas por esta inversión, lo cual permitió que al cabo de diez años el IVIC pudiera contar con una matriz multidisciplinaria de investigadores, que laboraban en diversos centros o departamentos: Medicina Experimental, Microbiología, Biofísica y Bioquímica, Química, Ecología, Matemáticas y Antropología. Se ocupó tempranamente de la dotación información científica actualizada, comprando colecciones completas de revistas y manteniendo suscripciones permanentes, lo cual ha permitido que el IVIC contara con una colección valiosa de publicaciones periódicas, la base de la actual biblioteca que a partir de 1981 por decisión del Consejo Directivo del IVIC paso a denominarse Biblioteca Marcel Roche. 

Además de ocuparse de los asuntos estrictamente científicos, Roche desarrollo políticas institucionales a favor de todos sus empleados, auspiciando la creación de la Caja de Ahorro del Instituto, estimulando la agremiación de los obreros, la discusión de contratos colectivos, la creación de un servicio médico, de un comedor industrial, de un kinder y una escuela primaria. 

Desde los editoriales que escribía para el Boletín Interno del IVIC - que en parte compilo en su primer libro Bitácora-63- desarrolló una labor destinada a instruir, explicar y aclarar los diversos aspectos y problemas que iban apareciendo en la diversa comunidad de personas que constituía el IVIC; dirigió la primera coral que tuvo el Instituto; fue productor de un programa de divulgación científica: La ciencia entre nosotros (1968-1969) que se trasmitía a través de la televisión del Estado, el Canal 5. Dejó también su impronta al dotar al IVIC de las primeras obras de arte ya en el interior de sus edificaciones como al aire libre, colección que al igual que la de la biblioteca ha sido incrementada por cada uno de los sucesivos directores del Instituto, llegando a contar aquel con una de las colecciones de arte mas importantes del país al aire libre.

Durante su gestión como director del IVIC, encontró tiempo para dedicarse a la investigación, aunque no en la intensidad que él hubiera deseado; continuo con Layrisse sus trabajos sobre las anemias en el medio rural, y con Carlos Martínez-Torres dedicó su atención al estudio del anquilostomo en si, para lo cual diseña un aparato que permitía su observación y filmación. Como parte de ello, produce un documental In vitro Studies of Ancylostoma caninum, que obtuvo la medalla de oro (1961) en la primera reseña de películas de documentación científica médico sanitaria del Centro Cultural Cinematográfico Italiano (Pavia). Esta línea del anquilostomo la continuó hasta principios de los setenta cuando de nuevo tuvo que hacerse cargo de otra tarea de gerencia.

Estando a mitad de su tercer ejercicio como Director del IVIC, fue llamado por el Ejecutivo para encargarse de la puesta en marcha del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), siendo su primer director-fundador entre 1969-1972. Esta designación, reconocía las gestiones de Roche al frente de la la Comisión Preparatoria del CONICIT (1962-1965), a través de la cual científicos del IVIC, UCV y de la ASOVAC habían realizado a favor de la creación de una institución estatal de política y planificación de la ciencia. 

Como iniciador de otra institución de la ciencia en el país, hecho las bases de la filosofía y organización de la misma, destinada a apoyar la ciencia en el país, a beneficiar a los investigadores ya a través de subvenciones de investigación otorgadas previa presentación de proyectos examinados por comisiones evaluadoras integradas por científicos de diversas instituciones; estimuló la formación de recursos humanos para el sector, mediante un programa de becas de postgrado en el exterior, el cual ha subsistido hasta el presente a pesar de los intentos de centralizar este tipo de acciones en la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho.

Promovió la educación de la ciencia en la enseñanza preuniversitaria, mediante la creación del Centro Nacional para el Mejoramiento de la Enseñanza de la Ciencia (CENAMEC). Impulsó el conocimiento estadístico de la ciencia en el país, contó para ello con la colaboración de la sociólogo Olga Gasparini (1932-1971) a la cabeza de un grupo de sociólogos que, aun después de que aquella falleciera, produjo el Diagnóstico de la actividad de investigación y desarrollo experimental que se realiza en el país (1973). Finalmente definiendo y diseñando una política científica y tecnológica, ya mediante documentos o planes de acción. 

Gracias a la acción de Roche en el CONICIT, se creó el Centro de Investigaciones Astronómicas Francisco José Duarte (CIDA) donde por fin pudo alojarse todo el equipo de astronomía (entre los cuales se hallaba una cámara Schmidt) que a mediados de los cincuenta había comparado el gobierno de Pérez Jiménez basado en un proyecto de modernizar la sección de astronomía del viejo Observatorio Cajigal ubicado en Caracas; el CIDA fue ubicado en Hato del Llano, cercano a Mérida y a la Universidad de los Andes (ULA); otros institutos como el Centro de Investigaciones para Exportación (CIEPE) localizado en San Felipe (Yaracuy) fueron “nacionalizados” cuando el CONICIT propició la entrada de investigadores venezolanos; y con la creación de Comité de Hidrocarburos, se inició la planificación de un instituto de petróleo, el INVEPET que luego de la nacionalización se convertiría en el INTEVEP. 

Parte de sus experiencias y reflexiones al frente del CONICIT las vertería en su libro Descubriendo a Prometeo. A su salida de CONICIT (1972), Roche inicia de hecho su segunda carrera científica; también ese año se casa con Flor Blanco Fombona. Su estancia en CONICIT lo había alejado definitivamente del laboratorio, orientado mas su reflexión intelectual hacia la historia y la sociología de la ciencia. Decide irse a la Universidad de Sussex, en Brighton, en el sur de Inglaterra donde ingresa como estudiante de postgrado en el Departamento de Historia y Sociología de la Ciencia (1972-1973), bajo la influencia del historiador Roy MacLeod y del físico-matemático e historiador Brian Easlea. Luego se desempeña como Research Fellow (1973-1974) en la Unidad de Investigación de la Política Científica (SPRU) de la misma universidad, donde conoce a Christopher Freeman. 

A fines de su reincorporación al IVIC (1973), lo hacer concretamente en el Departamento de Antropología, creando el Laboratorio de Laboratorio de Historia y Sociología de la Ciencia; allí escribe su texto clásico, Rafael Rangel: Ciencia y política a principios del siglo XX, el cual fue editado por Monte Avila, agotándose la edición en dos meses; una segunda edición salió en 1978. 

En 1976, organiza el Departamento de Estudio de la Ciencia en el mismo IVIC, del cual fue su Jefe-fundador hasta su jubilación en 1990. En las ciencias sociales, Roche fue tan productivo como cuando era investigador biomédico. Si bien su meta en un momento fue presentar su tesis para tener el doctorado en Sussex, Roy MacLeod lo persuadió que por su trayectoria él tenía los instrumentos necesarios para moverse en el campo de los estudios sociales de la ciencia, constituyéndose en una figura ejemplar para los científicos sociales que recién se incorporaba a un campo que en los setenta era nuevo en Venezuela. 

En cierta forma, él fijo varios parámetros de esta especialidad, realzando el papel fundamental de la historia de la ciencia como parte de la reconstrucción de la identidad nacional, así como la necesidad que una historia y sociología de la ciencia al ubicar al científico venezolano en su contexto social, económico e histórico, lo hiciera sin perder la perspectiva de la contemporaneidad internacional de cada época. Interesado en enriquecer la formación de los estudiantes de postgrado en el IVIC convence a las autoridades educativas del Instituto de introducir en el pensum de estudios un curso en el cual se impartieran nociones de historia, sociología, filosofía y política de la ciencia y la tecnología (1983). 

En esta época también se desempeñaba como el editor-fundador de la revista Interciencia (1976-1998); desarrolla mas ampliamente su faceta como divulgador de la ciencia, escribiendo artículos en El Diario de Caracas, parte de ellos están compilados en su libro Mi Compromiso con la Ciencia (1987); debido a esta actividad recibe el Premio José Moradell 1982, de divulgación científica otorgado por el Círculo de Periodismo Científico de Venezuela, y en 1987 el premio Kalinga que otorga la UNESCO a la Divulgación Científica. Al ser nombrado Embajador Permanente ante la UNESCO se traslada a Paris para residir allí entre 1985-1989; a distancia dirigió tesis de maestría y de doctorado, empezó la escritura de su autobiografía Memorias y Olvidos (1996) y organizó la escritura de la obra colectiva, Perfil de la Ciencia en Venezuela (1996), el cual recibió el Premio al Mejor Libro Divulgativo del Año 1995, otorgado por Fundalibro.

Al dársele la jubilación en 1990 sigue activo, tanto en su labor de investigación en el IVIC como en Interciencia, pero por motivos de salud opta por retirarse definitivamente en 1996. Tuvo una vida activa en diversas sociedades científicas, Miembro (desde1968) de la Academia Pontificia de la Ciencia, Miembro Fundador y Secretario Academia de Ciencias del Tercer Mundo (1983); Presidente (1989-1992) de la Asociación Interciencia. Participó en el cuerpo editorial de revistas como Physiological Reviews, en el Consejo Editorial de Social Studies of Science (1973-1976), y de Acta Científica Venezolana (1978-1985), de Scientrometrics(1981-1996), Arbor (1984-1996); fue miembro (desde1981) del Círculo de Periodismo Científico de Venezuela. Preocupado por los problema del uso de la ciencia, participó activamente en el Movimiento Pugwash que agrupa a los científicos interesados en la no proliferación de armas nucleares y/o de destrucción masiva, siendo parte de su Consejo (1976-1986). 

  • Representó a Venezuela ante diversos organismos internacionales de la ciencia y de la cultura, como Gobernador (1958-1960) ante Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA);
  • Integrante (1960-1964) del Consejo de Educación Superior en las Repúblicas Americanas (CHEAR) y su Presidente (1964-1966);
  • Asesor Científico (1967) del Presidente Raúl Leoni en la reunión de Presidentes en Punta del Este.
  • Miembro del Consejo Universitario (1974-1980) de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), Tokyo y Presidente de su Consejo (1978).
  • Miembro de la Junta de Fideicomisos (1975-1977) de la Fundación Internacional de la Ciencia de Estocolmo (I.F.S.), asi como del Comité Consultivo para la Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo (ACAST) (1975-1979) Naciones Unidas. 
  • Consultor de Inter-alia: UNESCO, Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, Organización de Estados Americanos, Banco Interamericano de Desarrollo, Fundación Ford. 
  • Reconocido por colegas dentro del país y fuera del país, al designársele Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Venezuela), de la Sociedad Argentina de Biología y de la Academia Brasilera de Ciencias.
  • Correspondiente Extranjero (1984) de Académie Nationale de Médecine de Francia, de la Academia de Ciencia de la India, (1983),
  • Miembro del Comité de Honor de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras, (1985). Elegido Felow (1979) de la American Association for the Advancement of Science, por sus aportes a la ciencia médica, al crecimiento de la investigación científica en Venezuela, y al desarrollo de la cooperación científica interamericana como director de la revista Interciencia. 
  • Fue condecorado con varias ordenes nacionales (Libertador, Francisco de Miranda, Andrés Bello, de Salud Enrique Tejera), y extranjeras (Ordre de la Couronne, 1960 de Bélgica,
  • Gran Cruz de Mérito por Servicios Especiales, 1978, de la República Federal Alemana); 
  • Se le otorgó el Doctorado Honoris Causa de Case Institute of Technology (Cleveland, U.S.A.)(1960),
  •  Universidad de los Andes (1972) 
  • Saint Joseph's University (1992);
  • Recibió distinciones como Fellow Queens' College (1970), Cambridge, Montgomery Fellow (Verano 1982), 
  • Dartmouth College, Humanist Laureate, Academia del Humanismo, Búfalo, Nueva York, 1989, 
  • Miembro Honorario Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, 1992. Interesado en el arte y especialmente en la música, tocaba violoncello, fue integrante de agrupaciones artísticas y culturales desempeñándose como Miembro del Jurado de Ingreso (1954-1957) Salón Anual Museo de Bellas Artes, 
  • Presidente Fundador (1978-1984) de la Asociación Pro-Música de Cámara de Caracas, 
  • Miembro (desde1979) del Consejo Consultivo, de la Sociedad Orquesta Sinfónica de Venezuela, 
  • Presidente (1977-1978) de la Asociación Cultural Humboldt, Caracas entre otras. Dominaba el castellano, el inglés y el francés con la fluidez de lengua materna. A lo largo de su vida escribió poesía en francés; una compilación de sus versos la publicó en dicho idioma, bajo el titulo de Refuge du Divin (1984). Por deseo expreso, sus cenizas fueron regadas en los jardines del IVIC.
Trabajo realizado por: Yajaira Freites. Departamento de Estudio de la Ciencia, IVIC.


LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA SE HONRA EN LA FIGURA DEL DOCTOR MARCEL ROCHE DUGAND, UN ERUDITO Y HOMBRE DE CIENCIA, PATRIMONIO DEL PAÍS QUE LE VIO NACER.

              ¡ HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!












BIBIOGRAFÏA DIRECTA






ROCHE, Marcel; FORSHAM, P.H.; FORSHAM, C.C. y THORN, G.W.: "A Study of Adrenal Cortical Response in Health and Disease. The 48-hour ACTH Test" (Abstract). Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, Springfield, 10, 1950: 834, 1950.






ROCHE, Marcel: "Algunos nuevos conceptos acerca de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH)". Revista de la Policlínica Caracas, Caracas 18, 1950: 1-28.






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