GOLDA MEIR, PARTE II

                                                         GOLDA MEIR
                                              

Camino del Estado Hebreo

Acabada la Segunda Guerra Mundial se agudizó la tensión entre el movimiento sionista, que exigía la independencia, y las autoridades británicas, a las que la situación en Palestina se les iba de las manos. Intentando dominar la situación, los ingleses llevaron a cabo el sábado 29 de junio de 1946, una vasta operación de allanamientos y arrestos, que incluyó a buena parte de la cúpula judía del Yishuv (conocida como el «Sábado Negro»). 
Ante el repentino vacío de poder, Golda Meyerson se convirtió, entre gallos y medianoche, en jefa del Departamento de Estado del Comité Central de la Agencia Judía, la Sojnut; o lo que es lo mismo: en la mano derecha de David Ben-Gurión —que se libró de la cárcel por encontrarse en Europa—, y virtual canciller del «Estado en camino», en lugar de Moshé Sharet, preso en los calabozos ingleses. Aun luego de la liberación de este último, Meyerson conservaría el lugar de influencia que ganó en dicha coyuntura.
En breve, se le encargó —merced a su inglés casi de cuna, cuyo inconfundible acento no perdería hasta su último día— ser principal negociadora con las autoridades inglesas, acerca del Plan de partición de Palestina. Paralelamente, se mantuvo en estrecho contacto con los principales grupos de resistencia judía armada (la «Haganá» y el «Étzel»).
Luego de la histórica decisión de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, por la que se creaba un estado judío y otro árabe, y frente al rechazo total de los países árabes al plan, la cúpula sionista comprendió que la guerra era inevitable, y enviaron a Meyerson a recaudar donaciones de la comunidad judía norteamericana, para financiar la compra de armamento.
En enero de 1948, el tesorero de la Agencia Judía estaba convencido de que Israel no sería capaz de recaudar más de 7-8 millones de dólares de la comunidad judía estadounidense. Golda, a secas, como ya se le conocía, volvió con un monto de 50 millones de dólares en su bolsillo, los que serían utilizado para comprar armas en Europa para el naciente Estado. Ben-Gurión describió el papel de Meir como "la mujer judía que consiguió el dinero que hizo posible la creación del Estado" que pasaría un día a los libros de historia".
Cuatro días antes de la creación oficial del Estado, partió en delicadísima misión: de incógnito y disfrazada de mujer árabe, cruzó las líneas enemigas, para entrevistarse en Ammán, el 12 de mayo de 1948, con el rey Abdullah I de Transjordania, para instarle se abstenga de intervenir en la inminente contienda. El rey se mostró evasivo, y Golda Meyerson comprendió que la suerte ya estaba echada. Abdullah le pidió que tuviera paciencia, y que no se apresuraran a declarar la independencia. A lo que Golda le respondió: «Su Eminencia, nuestro pueblo ha estado esperando por 2000 años. ¿Podría usted llamar a eso 'prisa'?».

El Estado de Israel

Finalmente, y dos días más tarde, el 14 de mayo de 1948, (el día 5 de Iyar de 5708 en el calendario hebreo), leyó David Ben-Gurión en Tel Aviv el acta de declaración de independencia del Estado de Israel; en tanto Golda Meyerson fue una de sus 25 firmantes, con lágrimas en sus ojos. Más tarde recordaría: «Después de firmar, lloré. Cuando yo estudiaba la historia de los Estados Unidos y leía sobre los que firmaron la declaración de independencia, no podía imaginar que se trataba de gente real haciendo algo real. Y allí estaba yo, sentada y firmando una declaración de independencia.»
Israel fue atacado al día siguiente por una coalición de ejércitos: EgiptoSiriaLíbanoTransjordania e Irak, juntamente con las fuerzas expedicionarias de otros países árabes y los movimientos guerrilleros árabes, lo que desembocaría en la Guerra de independencia de Israel. Durante la contienda, Israel detuvo la agresión coordinada árabe, lanzando luego una serie de ofensivas militares, ampliando sus posesiones territoriales.

Embajadora en Moscú

Billete de 10.000 shekalim emitido por el Banco de Israel en 1984. En él está el retrato de Golda Meir al frente, y en el reverso la multitud de judíos de Rusia dando la bienvenida al primer Embajador de Israel en la Unión Soviética. Contiene la inscripción"Shalah et ami" ("Deja ir a mi pueblo" Éxodo 9:1)
De inmediato y sin pausa, salió nuevamente de colectas a los Estados Unidos; y allí mismo le fue comunicado acerca de su nombramiento como primera embajadora de Israel ante la Unión Soviética, función que cumplió entre el 2 de septiembre de 1948 y marzo de 1949. En ese momento, las buenas relaciones con la Unión Soviética eran importantes para la capacidad de Israel de proveerse de armamento desde los países de Europa Oriental para la contienda que acompañó a su independencia; mientras que Stalin y el Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética, Viacheslav Mólotov, buscaban cultivar una fuerte relación con Israel, como medio para promover la posición soviética en Medio Oriente.
El recibimiento que ofreció la comunidad hebrea rusa a la diplomática del flamante Estado fue apoteósico: decenas de miles de judíos moscovitas se acercaron a Meyerson, en ocasión de su visita a la Sinagoga Coral de Moscú para asistir a los servicios de Rosh Hashaná y de Yom Kippur, llevándola en andas junto al libro de la Torá y vitoreando su nombre. La pasión popular no llegó a confundirla: «Si en aquellos días hubiese uno mandado a Moscú un palo de escoba» —dijo— «diciendo que iba en representación de Israel, hubiese tenido el mismo recibimiento». En noviembre de 1948, en la recepción ofrecida en el Kremlin al cuerpo diplomático con motivo del 31º aniversario de la Revolución de Octubre, la esposa del Ministro de exteriores Mólotov, Polina Zhemchúzhina, saludó a Golda Meir en yidish. A los pocos meses Zhemchúzhina fue detenida y luego condenada a cinco años de trabajos forzados en el Gulag por el NKVD acusada de mantener "relaciones criminales con nacionalistas hebreos", siendo su marido destituido del cargo que ocupaba.
Alcanzó a cumplir poco menos de un año como embajadora, intentando que las autoridades estalinistas suavizaran el trato a la comunidad judía, y que eliminaran las trabas a la aliyá a Israel, sin mucho éxito. Las relaciones soviético-israelíes se vieron complicadas por la política soviética en contra de las instituciones religiosas y los movimientos nacionalistas, cerrando instituciones religiosas judías, así como la prohibición del estudio del hebreo En 1955, por instrucciones de Ben Gurión, se postuló para el cargo de alcaldesa de Tel Aviv, perdiendo por solo dos votos del bloque religioso, que negó su apoyo sobre la base de que ella era mujer. En sus siete años en el cargo, a las órdenes de dos primeros ministros, demostró una gran eficacia en la construcción del estado de bienestar israelí y en la integración laboral y social de las masas de inmigrantes que afluían al país; dejando un sello indeleble hasta el día de hoy en la legislación laboral de avanzada que propició..
Como segundo canciller del país, desplegó una intensa actividad para el fortalecimiento de las relaciones con los Estados Unidos; para el establecimiento de numerosas relaciones bilaterales con los países de América Latina y para lograr el reconocimiento y el apoyo a Israel por parte de los nuevos países independientes que surgían de la des-colonización africana. Para ello, Meir promovió los vínculos con los estados de reciente creación en el continente negro en un esfuerzo por ganar aliados en la comunidad internacional. En este sentido, creía que Israel tenía experiencia en la construcción de una nación que podría ser modelo para los africanos.
En su autobiografía, ella escribió: «Al igual que ellos, nos hemos librado de la dominación extranjera; al igual que ellos, tuvimos que aprender cómo recuperar la tierra, la forma de aumentar los rendimientos de los cultivos, la forma de regar, cómo criar a las aves de corral, de cómo vivir juntos, y de cómo defendernos». Israel podría ser un modelo a seguir porque «se había visto obligado a encontrar soluciones a los tipos de problemas que los estados grandes, ricos y poderosos nunca habían enfrentado».
En septiembre de 1956, dos meses después de su nombramiento, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez. La delegación de Golda Meir guió a Israel en conversaciones secretas con Francia. El objetivo de estas negociaciones era el de un posible ataque israelí contra Nasser con el apoyo de Francia y la compra de armas a este país. Las posteriores negociaciones entre Israel y el futuro acuerdo anglo-francés para el ataque, desembocaron en lo que más tarde seria conocido como la Guerra del Sinaí.
En diciembre de ese mismo año fue a los Estados Unidos. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, defendió a Israel, la Guerra del Sinaí y la presencia israelí en la península del Sinaí, que Israel capturó en la guerra. En un emotivo discurso y con indignación, dijo: 
..."Israel entró al desierto o a las escarpadas y rocosas laderas para establecer nuevas aldeas, construir caminos, casas, escuelas y hospitales; mientras que los terroristas árabes, procedentes de Egipto y de Jordania, fueron enviados a matar y destruir. Los israelíes cavamos pozos, embelleciendo con agua largas distancias; Egipto envió a los fedayines para destruir los acueductos. Los judíos de Yemen trajeron a los niños enfermos, desnutridos, con la pobre esperanza de que dos de cada cinco morirían; hemos reducido este número a un niño de cada veinticinco. Mientras que Israel alimentó a niños y trató sus enfermedades, los fedayines fueron enviados a lanzar bombas sobre los niños en las sinagogas y granadas en la guarderías"...
Primera ministra de Israel
Golda Meir con el presidente Richard Nixon y su esposa Pat Nixon, 1973.
La súbita muerte del primer ministro Levi Eshkol en febrero de 1969, encontró a Golda Meir alejada del gobierno a causa de su dolencia, pero aún miembro de la Knéset. De entre varios candidatos laboristas que se postularon para suceder, Meir fue sorprendentemente elegida para el cargo como candidato de compromiso. Al poco tiempo se celebraron las elecciones generales para la sexta legislatura de la Knéset, de las que salió respaldada por una holgada representación parlamentaria (56 de 120 escaños). Aun así, prefirió proseguir con el gobierno de coalición nacional, vigente desde la Guerra de los Seis Días, para lo que sumó a su gobierno a Menájem Beguin y a su agrupación de derechas. En su primer discurso ante el Kneset el día de asunción al cargo dijo:
Estamos dispuestos a hablar de paz con nuestros vecinos en cualquier momento y sobre todos los aspectos.
Golda Meir, primera ministra de Israel. 17 de mayo de 1969.
La respuesta llegó desde Egipto tres días después:
No hay voz que supere los sonidos de la guerra, y no debe haber una voz así, ni tampoco hay un llamamiento más sagrado que el llamamiento a la guerra.
Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. 20 de mayo de 1969.
Llevando consigo los resquemores de Yom Kipur, Golda Meir se retiró al kibutz Revivim, en la casa de su hija Sara, en donde pasó sus últimos años, hasta que el cáncer la doblegó. El 7 de diciembre de 1978 fue ingresada al Hospital Hadasa, en Jerusalén, donde cayó en estado de coma, falleciendo al día siguiente a las 16:30 horas como consecuencia de su enfermedad (leucemia) a la edad de 80 años. Cuatro días después fue sepultada en el panteón de los «Grandes de la Patria», en el Monte Herzl de Jerusalén.
Lugares e instituciones de Israel y Estados Unidos fueron nombrados en su honor. En Israel, el Boulevard Golda Meir en Jerusalén y el Centro de Artes Escénicas Golda Meir en Tel Aviv. En los Estados Unidos la escuela y biblioteca Golda Meir School en Milwaukee,Golda Meir Square, en Nueva York , Centro de liderazgo político Golda Meir en el Metropolitan State College de Denver y Golda Meir House en Denver.
Golda Meir no fue profeta en su tierra. El mundo judío y la comunidad internacional la recuerdan como una dirigente carismática y singular; una matrona judía visceral, capaz de sintetizar la más compleja de las situaciones en una frase sencilla y proverbial, con acento a yidish. En Israel, en cambio, muchos la recuerdan —especialmente la izquierda— como una mujer terca y obstinada, cuya incapacidad de ver la realidad y su actitud intransigente para con los árabes, devino indefectiblemente en la traumática Guerra de Yom Kipur.

Reconocimientos

  • 1974 Fue galardonada con el honor de la "Madre de la Humanidad" por la organización Madre de América.
  • 1974 Galardonada con el Premio James Madison por los distinguidos servicios públicos otorgado por la Universidad de Princeton.
  • 1975 Galardonada con el Premio Israel por su destacada contribución a la sociedad y al Estado de Israel.

    HONOR A QUIEN HONOR MERECE

fuente: vikipedia

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