ANTON VAN LEEUWENHOEK

                                                                             ANTON VAN LEEUWENHOEK

Anton van Leeuwenhoek es uno de los grandes de la ciencia. Aunque su nombre suene extraño, se han encargado de recordádnoslo. En concreto, desde Silicon Valley han homenajeado el 384 aniversario del nacimiento de este holandés que se convirtió en microbiólogo por puro azar: su carácter curioso le llevó a empezar a trabajar con lupas hasta que desarrolló un sistema de lentes biconvexas no conocido hasta entonces. 

Antonie van Leeuwenhoek (1632-1723) fue un comerciante de telas holandés aficionado a tallar lentes, pero ha pasado a los libros de historia como el padre de la microbiología, por sus excepcionales observaciones del mundo microbiano a través de unos sencillos microscopios que él mismo se construía.

Así, el hijo de una familia humilde de Delft se convirtió en inventor del microscopio más avanzado del siglo XVII. De hecho, gracias a su nueva tecnología se pudieron identificar los microorganismos que habitaban dentro de una gota de agua de un lago. Estos “pequeños animales”, como así identificó Anton van Leeuwenhoek a la vida que encontró dentro del líquido elemento, eran los que más tarde se calificarían como bacterias, gérmenes y microbios acuáticos.

El afán de análisis de Van Leeuwenhoek le llevó a fabricar un rudimentario microscopio que solo tenía capacidad para ampliar tres aumentos. A pesar de ello, este 'abuelo' de los microscopios fue la primera piedra para el desarrollo de los aparatos que años más tarde conseguirían miles de aumentos. El propio holandés trabajaba sus lentes, puliéndolas para conseguir la forma que deseaba, y gracias a ello reseñar elementos como las levaduras.Un mundo diminuto: las mejores fotografías hechas al microscopio.

Pero, no solo eso. Anton van Leeuwenhoek fue el primero en identificar la existencia de los espermatozoides, unos seres microscópicos que el microbiólogo definió como “animáculos”. La Royal Society recibió una carta firmada por el científico donde se informaba de la existencia de estos gametos masculinos, muy numerosos en el esperma. De hecho, su descubrimiento le animó a continuar con su rechazo a la teoría de la generación espontánea.

Anton van Leeuwenhoek falleció con 91 años, dejando tras de sí un legado de 500 lentes diferentes fabricados. Celoso de su trabajo y de que nadie compartiera sus métodos, la enfermedad que le causó la muerte quedó descrita de su puño y letra: contracciones involuntarias del diafragma y de los músculos accesorios que ocasionan una respiración entrecortada. Sus investigaciones al respecto motivaron que esta dolencia fuera bautizada como enfermedad de Leewenhoek. www.wikipedia.org


              !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!

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