EMILIO LLEDÓ ÍÑIGO

                                                     EMILIO LLEDÓ ÍÑIGO





Emilio Lledó Íñigo, nació el  05 de noviembre del  año 1927, de padres saltereños,  en el barrio de Triana de Sevillaen la ciudad de Sevilla, un municipio y una ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Andalucía. 

Se licenció en filosofía en la Universidad de Madrid en 1952, donde fue apoyado por un joven  de nombre Julián MaríasEs miembro de la Real Academia Española y ocupa el sillón "l" (ele) minúscula.

Filósofo español. Realizó sus estudios en Madrid y en Heidelberg, ciudad situada en el valle del río Neckar en el noroeste de Baden-Wurtemberg. Es famosa por su centro histórico con el palacio de Heidelberg y la universidad más antigua del país, por lo que es un importante destino turístico, y en donde tuvo como profesores a filósofos como Löwith y Gadamer. 


En 1962 regresó a España, pues finalmente se incorporó a la docencia secundaria en el Instituto Núñez de Arce en Valladolid, con su mujer, Montserrat Macau Matas, catedrática de alemán. A los dos años, en 1964, obtuvo la cátedra de Fundamentos de filosofía e Historia de los sistemas filosóficos de la Universidad de La Laguna, a donde se trasladó, lo que constituyó una experiencia decisiva en su vida. Poco después, en 1967, opositó a la cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad de Barcelona, la obtuvo y permaneció once años muy fructíferos en la capital catalana.


Fue lector en el Romanisches Seminar de la Universidad de Heidelberg, y asistente en el Philosophisches Seminar, de la misma universidad, entre los años 1956 y 1962.



Entre 1964 y 1967 fue catedrático de Filosofía en la Universidad de La Laguna, y entre 1967 y 1978, en la de Barcelona. En 1978 pasó a ser catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), con sede en Madrid. Entre sus distinciones cabe citar el Premio Alexander von Humbolt, otorgado en Bonn, en 1991, y el Premio Nacional de Ensayo de 1992. Fue "Fellow" del Wissenschaftkolleg de Berlín.
En 1978 se trasladó a la (UNED)  universidad nacional de educación a distancia de Madrid.
En la UNED ha desarrollado una actividad notable hasta su jubilación, si bien volvió a Alemania durante un tiempo como investigador, pues en 1988 fue nombrado miembro vitalicio (fellow) del Instituto para Estudios Avanzados de Berlín ("Wissenschaftskolleg"), y se estableció allí durante tres años, ya que también estuvo en la Universidad libre de esa ciudad. Precisamente allí escribió dos de sus grandes monografías: El silencio de la escritura y El surco del tiempo.

Fue elegido a continuación, el 11 de noviembre de 1993, miembro de la Real Academia Española; tomó posesión el 27 de noviembre de 1994, y ocupa el sillón "l" (ele) minúscula. En esa institución desempeñó el cargo de Académico Bibliotecario (1998-2006) y colabora activamente.

Emilio Lledó centró sus intereses filosóficos en el problema del lenguaje, entendido como el exclusivo vehículo que lleva al hombre al filosofar. Trató de plantear la metodología de una semántica filosófica a partir de investigaciones lingüísticas y filológicas, buscando justificar la abstracción del pensamiento a partir de los condicionantes materiales en que se produce el pensar humano.
Lledó defendió la teoría de que el pensar, siempre vehiculado mediante el lenguaje, es un modo de instalarse el hombre en el mundo. A ese propósito, ha sido la filosofía griega el paradigma de discurso filosófico que Lledó investigó mayormente en busca de las claves que, de algún modo, desmitifiquen ese modo de producción humano llamado filosofía.
En diversos estudios, Lledó abordó el problema de las relaciones entre filosofía y sociedad, entre teoría y praxis, entendiendo siempre la historia como memoria colectiva. En tanto que, el filosofar forma parte de esa memoria colectiva, el estudio de la historia de la filosofía no debería desviarse de un análisis claro y contextualizado de tal memoria, imbricando el estudio y descripción de los diversos filosfemas con el resto de la producción cultural y social de su tiempo.
Sus investigaciones apuntaron últimamente al planteamiento de una pregunta crucial: "¿para qué la filosofía?". Si aún ha de existir discurso filosófico hoy, éste debe ceñirse a las voces de la historia presente, atendiendo preferentemente a los problemas del lenguaje, del comportamiento individual y social, a la crítica de nuestras concepciones del mundo, y al uso que deba darse al saber. 

El pensamiento de Lledó se vertebra en el tiempo a través de tres ejes principales: 1) la filosofía griega clásica, con una mirada especial a los diálogos platónicos y a las éticas aristotélicas, así como al epicureísmo; 2) la atención al lenguaje como objeto principal del análisis filosófico, en clara convergencia con el desarrollo de las principales corrientes del pensamiento europeo de posguerra; y 3) la elaboración de una amplia reflexión sobre la temporalidad y la escritura que acabará desembocando en una bien trabada filosofía de la memoria y en una antropología textual de raíces originalmente hermenéuticas.

  • Lledó es autor de numerosos artículos publicados en las más prestigiosas revistas filosóficas españolas e internacionales. Entre sus libros cabe citar: 
  • El concepto de Poíesis en la filosofía griega (1961); 
  • Filosofía y lenguaje, de 1970; 
  • La filosofía hoy (1975);
  • Lenguaje e Historia (1978); 
  • El Epicureísmo (1984); 
  • La memoria del Logos (1984);
  • El silencio de la escritura (1991); 
  • El surco del tiempo (1992), y
  • Días y libros(1994), entre otros.

Reconocimientos


  • En 1990, recibió el premio Alexander Von Humboldt del gobierno de Alemania. 
  • Fue nombrado "Hijo Predilecto de Andalucía" en 2003. 
  • En 2004 se le otorgó el XVIII Premio Internacional Menéndez Pelayo en reconocimiento a su trayectoria como investigador y docente en las Humanidades. 
  • Recibió en 2005 la "Cruz Oficial de la Orden del Mérito" de la República Federal de Alemania.
  • En 2007, le fue concedido el II Premio Fernando Lázaro Carreter creado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
  • En el pueblo de sus padres, Salteras (Sevilla), se inauguró una biblioteca con su nombre. La Junta de Andalucía le concedió el Premio de Cultura María Zambrano 2008, por "su papel en la recuperación de la filosofía griega y el helenismo en España, así como su contribución al desarrollo de la hermenéutica en el panorama de la filosofía española contemporánea". En este mismo año, como homenaje a su labor docente, los profesores del nuevo Instituto de Educación Secundaria de Numancia de la Sagra, Toledo, acordaron poner su nombre al nuevo centro.
  • En 2010, la asociación Iniciativa Sevilla Abierta ISA le concedió el Premio ISA en su modalidad de ‘Proyección internacional de la ciudad’ por la altura de su obra intelectual y su defensa de los valores humanistas, la cultura, la ciencia y el apoyo a la lectura. Para el jurado de aquellos Premios, “este filósofo tan cercano a todos, ha trabajado en el desarrollo y divulgación de los valores que dan esencia a la persona como miembro de la sociedad universal y que contribuyen a la formación de la cultura a lo largo de los tiempos”. 
  • En 2011 realizó un largo diálogo en la Fundación Juan March con Manuel Cruz. Ese año tuvo otro diálogo en la TV andaluza, con Jaquín Petit, y otro más a finales de año con Juan Cruz para Canal +. Asimismo intervino, en junio de 2012, en Barcelona, para un programa cultural de TV3, Singulars, con Jaume Barberà. Estos recorridos verbales por su trayectoria vital y creativa han supuesto una reflexión autobiográfica, en paralelo a la preparación de nuevas ediciones de sus libros, con reordenaciones, y con recuperaciones inéditas de artículos que reflejan su vida activa en este siglo.
  • En noviembre de 2014, recibió el "Premio Nacional de las Letras Españolas" que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, en reconocimiento a toda su trayectoria literaria y divulgativa. 
  • Además, en ese mismo mes le fue otorgado el "Premio Sancha" de la Asociación de Editores de Madrid, y un importante galardón internacional: el "Premio Internacional de Ensayo Pedro Henríquez Ureña", que recibió en México.
  • En mayo de 2015 fue reconocido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por su trayectoria y como referente intelectual y ético.
  • Declaró: "Creo en la importancia de la palabra y la comunicación para construir ese concepto que los seres humanos llaman hoy las Humanidades y que, para los griegos, simbolizaban la idea de justicia, de verdad, de solidaridad y filantropía”.
fuentes:biografías y vidas/www.wikipedia.org

                     !HONOR, A QUIEN HONOR MERECE!


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